viernes, 17 de diciembre de 2010

Y a sus pies tiene un pájaro muerto.

-¿Quién sois?
-Soy el Príncipe Feliz.
-Entonces, ¿por qué llorais de esa manera?-preguntó-.Casi me habeis empapado.
-Cuando estaba vivo y tenía un corazón de hombre, no sabía lo que eran las lágrimas, porque vivía en el Palacio de la Despreocupación, en el cual no está permitida la entrada al dolor. Alrededor del jardín se alzaba una muralla altísima, pero nunca me preocupó lo que había detrás de ella. Y ahora que estoy muerto me han elevado tanto que puedo ver todas las fealdades y todas las miserias de la ciudad, y aunque mi corazón sea de plomo, no me queda más remedio que llorar.
                                                                  ***
-El rubí de su espada se ha caido, ya no tien ojos, ni está dorado. En resumidas cuentas, que parece un pordiosero, ya no está feliz.

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